Peligroso viaje que hacen algunos cubanos para llegar a Uruguay

RUTAS SALVAJES

Migrantes cubanos y haitianos suben a una balsa para cruzar ilegalmente desde Colombia a Panamá. Foto: 6/8/2016. RAUL ARBOLEDA / AFP

“Estuve 36 horas en el medio del monte de Guyana antes de pasar a Brasil. Brinqué de Guyana a Boa Vista, que estuve un día medio y luego avión.Tenía que tomar tres aviones, pero hubo mal tiempo y se suspendió un vuelo, entonces lo recortaron y tomé dos vuelos: uno de Boa Vista a Brasilia y luego otro de Brasilia a Porto Alegre. Desde ahí fue todo bus. Entré por Rivera”, contó a SdR Héctor, un cubano que llegó hace tres meses a Uruguay.

En el último año alrededor de 4.700 cubanos se instalaron en Uruguay. La mayoría pide asilo polìtico al momento de tocar frontera terrestre, porque mediante esta condición, pueden obtener permiso para trabajar y tener cobertura la salud. Los inmigrantes viajan de la isla caribeña a Georgetown, capital guyanesa (el único aeropuerto que no les exige visa) y de ahí comienzan un camino que se vuelve más peligroso a medida que se adentran en la selva.

A causa de una denuncia de la Comisión de Refugiados de Cancillería, hace un año, Interpol investiga una posible red de trata de cubanos a Uruguay. Mafia, estafas, tráfico de drogas, de madera y trata de personas, son situaciones con las que conviven los cubanos para llegar al país y solicitar refugio.

Para llegar a Uruguay, Héctor tuvo que hacer el recorrido por la selva guyanesa. Años atrás había intentado llegar en balsa a Estados Unidos; aún así, considera que este viaje fue mucho más duro, y preferiría olvidarlo: “el miedo lo sentí desde lo más profundo pero no lo mostraba”.

-¿Viniste solo?

-Vine con un amigo, pero cuando ya llevas bastante, unas horas en un bus con alguien ya entrás en confianza con otras personas.

-¿Conseguiste visa o estás con solicitud de asilo?

-Ya cambié; solicité mi visa gracias a una uruguaya que me hizo la carta invitación.

-¿Estás trabajando?

-Ya empecé, un amigo que me encontré me resolvió. No es lo que uno está acostumbrado a hacer pero a meter el pecho en lo que hace falta, a eso se vino. Dejé una niña en Cuba. Yo vine a comerme el mundo.

-¿Los vuelos los compraste en Brasil?

-Compré todo en Boa Vista, me lo sacaron con mi pasaporte. Brinqué a Brasil y me quedé en un hostal de un señor que también estaba en el negocio. Llegué al aeropuerto con mi ticket en la mano. Hay mucha mafia, prefiero no hablar de ellos…

-¿Le tuviste que pagarle a alguien para hacer el trayecto desde Guyana?

-Yo pagué un coyote. A mí me esperaron en el mismo aeropuerto de Guyana y ya, no tuve que pagar más nada. Pero en cuanto llegué a Guyana les tuve que pagar 1.400 dólares, aparte del pasaje de Cuba que me costó 879 dólares.

-¿Los contactaste en Cuba o cuando llegaste?

-Si, desde Cuba. Yo nunca había viajado. Unas amistades mías entraron en contacto con el hombre.

-¿Era cubano el “hombre”?

-No, de Guyana; es increíble, tienen un poder tremendo en Brasil, todo se comunica. Yo venía asustado, la verdad. Y fíjate que hace dos o tres años fui capaz de intentar brincar el mar para llegar al estrecho de la Florida en Estados Unidos en balsa, en realidad era una lancha pequeña. Las autoridades cubanas no me dejaron.

-¿En el trayecto a Uruguay, te retuvieron en algún momento el pasaporte? Porque en algunos casos sabemos que se los sacan o les piden más plata.

-Lo traía escondido. En el medio de la selva hay puntos de guardabosques que te piden dinero para seguir, son cabañas con guardias con armas largas. Teníamos que bajar cuando llegábamos a algún peaje y los guardias nos pedían dinero, nos hablaban en inglés, nos mostraban el billete para que les pagáramos. Ahí nos decían que si teníamos ganas de ir al baño no nos alejáramos; yo sentía los monos chiflando cuando llegaba la noche, ¡ay Dios mío!

-¿Fuiste en auto o caminando desde Guyana hasta Brasil?

-En auto. Me trasladaron en un carro.

-¿En algún momento te trataron mal?

-No, no. Uno más o menos tantea el inglés, no lo hablo perfecto pero sé lo que me estás diciendo y quizás te contesto algo. Ellos hablan inglés, pero te hablan en su dialecto cuando no quieren que los entiendas. Me comunicaba con ellos con un spanglish. Uno de ellos tenía una pistola…

-¿Las personas que los trasladaban estaban armadas?

-Sí, tenían armas.

-¿Cuántos eran haciendo el recorrido contigo?

-En esa buseta (ómnibus) íbamos como ocho cubanos y un guyanés. Pensé que había droga y ahí me asusté más.

-¿Qué droga había?

-Había una peste a hachís, ¡había de todo!. Ahí trafican personas, trafican madera. Pude ver unos camiones inmensos llenos de madera transitando por la selva. La llevan a Brasil y de vuelta, los vi en las dos direcciones.

-¿Y no hay ningún tipo de control?

-Eso es tierra de lobos.

-¿En la selva cuánto tiempo estuvieron?

-36 horas. ¿Sabés por qué? Hubo tanta lluvia que el barro y los camiones dejaban unos huecos que se encajaban las camionetas, son unos locos los choferes. Tuve que bajar a desenterrarlas.

-¿Dormían en la camioneta?

-Yo no dormí. Ahí no se puede dormir. El miedo lo sentí desde lo más profundo, pero no lo mostraba.

-¿Esa fue la parte más dura del viaje?

-Ya en Brasil fue más relajado, todo legal. Porque Guyana es libre visado para los cubanos, entonces los cubanos van y compran cosas para vender en Cuba, hay mucho negocio. Tú vas y estás legal. El susto fue la travesía, incluso puedes transitar hasta tres meses en Brasil.

-Y de ahí avión a Rivera, donde pediste refugio, ¿no?

-Si, el refugio político.

-¿Qué te llevó a venir a Uruguay?

-Las ganas de sobrepasar el techo. En Cuba cuando te pasas del límite estás expuesto a cualquier cosa, puedes ir a prisión. Se entiende que cuando tienes un buen nivel económico, algo malo tienes que estar haciendo, porque del salario no vive nadie en Cuba, es muy bajo. La isla empezó a tomar giros que no me gustaron y preferí venir a pasar trabajo que yo sé que salgo adelante, porque soy un hombre que no le tiene miedo al trabajo.

-¿Pensás volver a Cuba?

-A vivir no. Uruguay me gusta aunque veo a los uruguayos un poco locos. Soy de La Habana pero el ritmo no es tan bravo como aquí, todavía estoy en adaptación.

-¿Cómo llegaste a la idea de venir a Uruguay?

-Ahora mismo se sabe en toda Cuba que el único país que está dando papeles es Uruguay, porque Chile se saturó. Creo que ya han pasado muchos cubanos, pero no solo cubanos, también vienen venezolanos.

-¿Traerías a tu familia?

-Sí claro. Mi esposa es una persona estudiada, y aquí puede conseguir un buen trabajo. Aparte aquí no veo tanta violencia como dicen, recién llegué pero más o menos calculé que voy a estar lejos de mi familia por lo menos dos años.

-¿Volverías a hacer el viaje por tierra?

-Sí, pero por otros medios. Hay personas aquí que han llegado por el doble de barato, quizás vinieron sin entrar al monte, por una avioneta que los llevó a la frontera. Ahora mismo el cubano puso a Guyana en el mapa, ¿quién sabía dónde quedaba Guyana?

Noelia Benítez

Guillermo Corbo