De Último Recurso a Línea de Vida

INFORMAR PARA PREVENIR

Tras 30 años de servicio, la ONG Último Recurso dejó de funcionar por falta de apoyo estatal. Poco tiempo después, la Administración de los Servicios de Salud del Estado (ASSE) dio de alta una nueva línea telefónica destinada a la prevención del suicidio. ¿Cómo está funcionando y cuál es su alcance?

La nueva línea de prevención de suicidios -0800 0767-, que comenzó a operar en el mes de julio bajo la órbita de ASSE, “ha tenido muy buena respuesta”, informó a SdR la psicóloga, investigadora y docente de la Unidad de Salud Mental en Comunidad de la Facultad de Medicina de la Udelar, Cristina Larrobla.

Desde su lanzamiento, el director de Salud Mental y Poblaciones Vulnerables de ASSE, Héctor Suárez, había puesto de relieve la capacidad del servicio de emergencia gratuito de alcanzar “a todas las personas, sin importar a qué prestador de salud estén afiliadas”, así como la atención en manos de “un equipo de profesionales capacitados”.

“Al estar bajo la órbita de ASSE, la prevención del suicidio ahora es una política de Estado”, subrayó Claudia Rosendo, una de las nueve psicólogas del servicio de atención telefónica, en declaraciones a El Observador. En diálogo con SdR, el adjunto a la Dirección de Salud Mental de ASSE, el médico psiquiatra Juan Triaca, señaló que el servicio está compuesto por 12 integrantes, lo que implica que, como mínimo, haya dos o tres personas por turno: “No es solo para evitar perder llamadas”, sino también por la “necesaria interlocución de los operadores”, a fin de lograr un asesoramiento entre compañeros que mejore la calidad del servicio en general, explicó Triaca.

“El servicio es atendido mayoritariamente por psicólogos, así como también por técnicos que trabajaban en el Portal Amarillo de la Junta Nacional de Drogas que, aunque desde un área diferente, tienen una experiencia previa de apoyo a individuos que transitan situaciones de crisis”, agregó Larrobla. De igual forma, sostuvo que todos los trabajadores recibieron una capacitación interdisciplinaria que los habilita a brindar una mejor asistencia a las personas. Señaló, además, que el nuevo servicio trabaja en coordinación con el sistema mutual particular de la persona y con el 911, si la situación lo amerita.

Según los datos a los que accedió SdR sobre la actividad de la Línea de Vida SOS, medidos desde agosto (ya que el software que se utiliza fue instalado un mes después de la puesta en marcha de la línea), Montevideo es el departamento que se lleva los mayores porcentajes de recurrencia a este servicio. Además, el 65 por ciento de la llamadas son realizadas por mujeres, y lo más frecuente es que el que realiza la llamada sea el propio afectado. Con respecto al nivel de riesgo de los casos atendidos, la mayoría de las llamadas (alrededor del 80 por ciento) son de riesgo leve a moderado, y cerca de un 20 por ciento, alto. y en términos de edad, entre los 21 y los 40 años se encuentra el pico más alto, le sigue la franja etaria que va de los 41 a los 50 años, y la frecuencia disminuye entre los 61 y los 70 años. A modo de aclaración de lo anterior, Larrobla indicó que las tasas más altas de riesgo de suicidio se encuentran, sin embargo, entre jóvenes de 14 a 25 y adultos mayores a 65 años.

Antes que lamentar

Se tiende a creer que hablar del tema fomenta el acto suicida y, desde este punto de vista, una escasa difusión contribuye a la prevención y evita el “efecto contagio”. Sin embargo, y pese a reconocer que existe en nuestro país un alto grado de desinformación de parte de las autoridades, Larrobla sostuvo que este hecho no es consecuencia directa de una estrategia política: “Está comprobado que la falta de información no ayuda a prevenir el suicidio, todo lo contrario; hay bibliotecas enteras que lo demuestran”. Para Larrobla, invisibilizar “no sólo no contribuye a la prevención, sino que refleja justamente la dificultad que existe para hablar sobre el tema”.

Tan es así que la Organización Mundial de la Salud (OMS) advirtió a los medios el año pasado sobre la necesidad de informar de manera responsable acerca del tema: “unas 800 mil personas se suicidan cada año y los medios de comunicación desempeñan un papel importante a la hora de informar de manera responsable de esas muertes y contribuir a su prevención”. Si bien se insiste en que los medios no utilicen un lenguaje sensacionalista, no normalicen el acto suicida, ni destinen portadas al tema, la guía de la OMS recomienda “proporcionar datos precisos sobre dónde se puede buscar y encontrar ayuda, informar de historias personales sobre cómo hacer frente a situaciones difíciles en la vida o a pensamientos suicidas y aplicar una precaución especial en las noticias sobre suicidios de famosos”.

Respecto a la teoría de un posible contagio social debido al mero acto de comunicar, Triaca sostuvo que “forma parte de los mitos que existen en torno al tema”. Por otra parte, admitió la escasa difusión de la Línea de Vida SOS y dijo que eso debe ser prontamente subsanado. “Estamos en el debe”, declaró.

El experto en salud mental añadió que se abordará con los Referentes en Intento de Autoeliminación y Suicidio de los equipos de ASSE, que son quienes recogen ideas e información relevante en relación a la operativa del servicio de emergencia, para realizar conjuntamente una puesta a punto.

Maia Bidegain